Declaración de Principios del Partido Independencia de Chile

Preámbulo

En conformidad con el Artículo 5 de la Ley Número 18.603, el Partido Independencia expresa su compromiso con el fortalecimiento de la democracia y el respeto, la garantía y la promoción de los derechos humanos asegurados en la Constitución, en los tratados internacionales ratificados y vigentes en Chile, y en las leyes.

1.- Sobre el ser humano e individuo

La persona es un fin en sí mismo y no un medio. Como un ente racional (al decir ente racional no decimos que sus actos enteramente lo sean si no que es su principal herramienta de supervivencia) existe por su propio esfuerzo y valentía en cooperación con otros y no para ser utilizado por otros. Siendo dotado de una conciencia volitiva (libre albedrío político) las relaciones sociales deben basarse en la colaboración libre y voluntaria entre sujetos para ser consideradas justas, rechazando de esta manera cualquier tipo de imposición forzosa por parte del Estado.

2.- Sobre la nación chilena

El Partido Independencia propugna un nacionalismo cívico. Consideramos a Chile una nación occidental e hispanoamericana, cuyas principales influencias culturales provienen de varios grupos humanos: los indígenas, los conquistadores del imperio español, los colonos europeos (especialmente Alemania, Reino Unido, Italia, Croacia, Francia, Suiza, Bélgica y Holanda), Estados Unidos y de una pequeña parte del imperio turco-otomano provenientes de lo que hoy es Israel o Palestina y Siria. Chile es un país de inmigrantes, pero también de población indígena, conquistadores españoles y otros colonos. Pero ahora su cultura y rasgos comunes son fácilmente identificables, con solo pequeñas diferencias que se observan a lo largo de nuestra geografía.

La preservación y mejora de nuestra nación no es un asunto racial ni biológico, ni militar ni expansionista. El nacionalismo cívico busca la conservación y el desarrollo cultural de lo que hoy entendemos por “Chile”. Rechazamos de plano cualquier forma de racismo o nacionalismo étnico.

3.- Sobre la ciudadanía y el Estado

Los ciudadanos deben ser libres e iguales en dignidad y derechos. Vivimos en una sociedad mixta, con un Estado que explota las relaciones productivas entre personas a través de altos impuestos y regulaciones. Las medidas fiscales y administrativas deben estar determinadas por consideraciones apropiadas de eficacia, eficiencia, y moralidad. Por ejemplo, los impuestos voluntarios como las loterías estatales deben priorizarse sobre los involuntarios, que por naturaleza son un robo. Además, ningún huérfano menor de 18 años, persona mayor de 65 años o uniformado en servicio militar activo en el extranjero, debe estar obligado a pagar impuesto o contribución estatal sobre su propiedad de residencia primaria. Defendemos la privatización y el uso de la regulación voluntaria basada en el mercado siempre que sea posible para reducir la conflictividad, los impuestos y la regulación estatal.

4.- Sobre la propiedad como derecho natural

La vida y la propiedad privada son derechos naturales anteriores al Estado. La defensa de la propiedad privada es la base de una sociedad civil bien conformada, permite la creación de riqueza, el desarrollo personal y potencia la iniciativa individual. La libertad es la consecuencia del respeto de estos derechos. Una persona es esclava en la medida en que sus derechos le son violados. La única función legítima del Estado es preservar la libertad de la gente por medio de la defensa de sus derechos y siendo garante de la reparación del daño que puede habérsele causado a quién se le han violado.

Un individuo libre es (y sólamente es) responsable de las consecuencias de sus actos, tanto positivas como negativas. Esto significa que tiene derecho a recibir los frutos de su trabajo, pero que también debe responder por cualquier daño que cause a su prójimo. También son su responsabilidad las consecuencias de su falta de precaución y previsión.

5.- Sobre la justicia

Entendemos que la justicia implica que las personas y la naturaleza no pueden ser cambiadas o interpretadas de manera diferente y según el arbitrio de algunos. La justicia significa el respeto por la verdad de una manera incorruptible, siendo el ser humano juzgado por lo que es y tratado en consecuencia. Nos oponemos a la imposición estatal de ideologías para hacer la sociedad supuestamente más justa, como feminismo radical y subversiones de violentos grupos indígenas que desarrollan injusticia y violan los derechos naturales de otros.

También entendemos que la justicia no es retributiva, pues no creemos en la venganza. La justicia es, por tanto, restaurativa, centrada en darle a cada quién lo suyo.

6.- Sobre las redes de seguridad social y cuidado del desvalido

El Estado, por medio del Gobierno, debe defender los derechos de propiedad privada de las personas—expresión de la naturaleza humana—incluyendo sus ahorros, capital, y su integridad física personal. Debe promover la solidaridad privada y voluntaria como la mejor forma de conseguir reducir la pobreza, eventualmente eliminarla, y en general incrementar el bienestar material de todos. Para esto, el gobierno debe apoyarse todo lo posible en la caridad privada, la filantropía, la ayuda mutua y el apoyo solidario de instituciones de mercado.

7.- Sobre la ley

La ley es una declaración de la voluntad soberana de los individuos que conforman la comunidad nacional, ya sea ésta en el ámbito general del país o en cada unidad territorial y de la correspondiente jurisdicción. La ley es un concepto espontáneo que emergió antes de la formación del Estado para proteger la libertad y la cooperación social y sus instituciones del mercado que reduce los costos de transacción e información. La legislación a menudo es el producto de los parlamentos promovida por ideologías que socavan lo que la ley ha establecido.

Sin perjuicio de lo anterior, Chile es una República, y por ello los derechos naturales y fundamentales tales como los derechos a la vida y la propiedad privada no pueden ser coartados por ninguna ley mayoritaria.

8.- Sobre la soberanía nacional, descentralización y cantonización

La soberanía de Chile radica en su gente y se aplica en su territorio, debido a lo anterior nos parece importante revisar y someter al control democrático los tratados internacionales, pactos y acuerdos que Chile suscribe.

Con el fin de aumentar los grados de libertad y de responsabilidad de los individuos, nos parece importante la delegación de poder de decisión a la unidad organizacional y territorial más pequeña. Creemos que la gran mayoría de los asuntos administrativos, valóricos y tributarios corresponden a competencias propias de la comunidad local. Es por lo anterior que proponemos la cantonización como estructura administrativa. Las actuales provincias pasarían a ser organismos políticos con autonomía para tomar decisiones en temas de relevancia económica, social y regulatoria. Proponemos con esto un Chile confederado y cantonal.

9.- Sobre la confianza en la familia y la comunidad

Siendo el ser humano eminentemente social y empático, creemos en la familia y en la comunidad (grupo religioso, barrio, club deportivo, etc.) como instancias de participación y solidaridad en las que los individuos pueden encontrar ayuda y apoyo. Creemos que recae en ellas el peso de la “acción social” en lugar de en el Estado burocrático e impersonal, y que tales instituciones deben permanecer separadas de la intromisión, el control, el financiamiento o la intervención del Estado. Es vital mantener separados a la iglesia (y las demás organizaciones) y al Estado.

Creemos además que esto responsabiliza al individuo de los posibles resultados positivos y negativos de sus acciones. En términos de pensamiento, los individuos deben tener la libertad de creer y elegir lo que ellos consideren mejor para ellos mismos, aunque esto sea considerado absurdo o perjudicial por otros, considerando que uno puede negar la realidad pero no las consecuencias de la realidad. El ser humano debe tener permitido errar, siempre y cuando no imponga su voluntad sobre otros.

10.- Sobre la libre asociación y el derecho a discernir

Las personas deben ser libres de asociarse con quienes estimen mejor según su propio criterio. Nadie puede ser obligado, forzado o inducido sin su consentimiento a pertenecer a una asociación. Los miembros de cada asociación (empresas, familias, grupos de amigos, fundaciones, clubes, etc.) tienen derecho a expresar su potestad de discernir al momento de aceptar a un nuevo miembro. Nos oponemos a cualquier legislación que intente impedir el ejercicio de este derecho. Nos oponemos a la intervención del Estado en el matrimonio, las definiciones de género, la unidad fundacional de la familia, cuya determinación y regulación debería dejarse en manos de instituciones privadas.

11.- Sobre el derecho a la defensa propia

Todas las personas tienen el derecho a defenderse, por las armas y con fuerza letal si es necesario, contra otras personas o contra un Estado tiránico que busque quitarle sus derechos naturales por la fuerza. Esto es necesario para hacer efectivos los derechos, ya que, si no se tiene derecho a defenderlos, entonces en la práctica no se tienen.

Para que sea posible llevar lo anterior a la práctica, consideramos que no debe haber restricciones legales al acceso a y porte de armas, que son la herramienta con la que en última instancia se debe responder a las violaciones de derechos.

12.- Sobre el medio ambiente y privatización de externalidades negativas

Con el fin de desarrollar plenamente la naturaleza humana, consideramos que es necesario que las personas puedan vivir en un ambiente limpio y sano. Sin perjuicio de lo anterior entendemos que los individuos tienen distintas preferencias y visiones respecto del tipo de ambiente en el que quieren vivir. Reconociendo la legitimidad de esas diferencias creemos que el mecanismo para resolverlas es el mercado mediante una adecuada definición de los derechos de propiedad privada y de las externalidades negativas (es decir, los costos o daños impuestos a terceros sin intención de las partes de una actividad o negocio).

Creemos que las políticas medioambientales del Estado son soluciones inefectivas que tienden a hacer que estos problemas medioambientales sean permanentes ya que generan incentivos perversos en ciertos grupos de intereses. Por lo mismo, creemos en soluciones de mercado a problemas, medioambientales y de asignación de recursos naturales.

13.- Sobre el derecho a la vida

Creemos que todo ser humano, cuya personalidad o persona no puede ser transgredida o separada por políticas públicas, tiene derecho a la vida desde el momento de la concepción a la muerte. La eutanasia no consentida y el aborto voluntario son actos de agresión contra personas y no pueden ser permitidos. El aborto solamente se podrá efectuar en caso de que el feto se implante en una trompa de Falopio, provocando con seguridad la muerte de la madre y del niño que está por nacer. Hacerlo es considerado un acto de defensa propia por parte de la madre ya que es imposible salvar la vida del embrión.

14.- Sobre la libertad de movimiento y la migración

Chile tiene una larga tradición de recibir a otros pueblos de forma pacífica. Creemos en el derecho que de las personas a migrar y que estas deberían ser bienvenidas a Chile como una forma de mejorar la cultura y potenciar el desarrollo del país. Promovemos procesos migratorios regulados que permitan una coexistencia sana mediante soluciones de mercado que eviten choques culturales y civilizatorios. Para ello proponemos que para definir la cantidad y la distribución de los inmigrantes, promovemos soluciones de mercado tales como la privatización de las fronteras, la privatización del registro civil y de los guardias y personal médico en las fronteras y siempre en conformidad con la decisión soberana del pueblo chileno, lo que en conjunto con el derecho a discernir permitirá una verdadera y efectiva regulación de la migración.

15.- Sobre la defensa nacional y la política exterior

La defensa nacional es importante y Chile tiene el derecho de defender a sus ciudadanos y su propiedad contra agresores. Sin embargo, nos oponemos al uso oportunista y expansionista de la fuerza militar para someter a otras personas. Creemos que las fuerzas armadas chilenas sólo deben utilizarse para defender al país, y no para intervenir en conflictos entre terceros.

También creemos que los cantones deberían tener sus propias fuerzas armadas, independientes del Gobierno Central, tanto para protegerse de amenazas externas, así como para ser un contrapeso interno contra este último.

Nos oponemos al involucramiento con entidades políticas, medioambientalistas radicales, o sociales internacionales que limiten la soberanía de Chile, tales como las Organización de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y la Corte Internacional de Justicia, entre otros.

Nos oponemos a la imposición de barreras al comercio exterior, como por ejemplo aranceles y cuotas, pues entendemos que el principal perjudicado del sistema aduanero somos nosotros, los chilenos, por lo que proponemos reducirlo a su mínima expresión, o idealmente eliminar el aparato plenamente.

Entendemos que en el mundo hay mucho sufrimiento, pero consideramos que no es al Estado al que le corresponde aliviarlo, sino que a las organizaciones privadas que voluntariamente elijan hacerlo, por lo que nos oponemos a cualquier tipo de ayuda estatal exterior.

16.- Sobre el sistema bancario, financiero y monetario

Como un elemento esencial del libre emprendimiento, la banca, seguros y sectores financieros deben ser liberados de sus amarras al Estado, y los monopolios sancionados por el Estado deben ser eliminados, dejando la formación y regulación de estas empresas a instituciones de mercado. Por ejemplo, abogamos por regulación de mercado al sistema de pensiones—es decir, de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP)—para eliminar toda barrera de entrada al rubro. Además, apoyamos la banca libre, la competencia monetaria, el respaldo en oro de la moneda emitida (patrón oro), y el desarrollo y uso sin interferencia estatal de criptomonedas. Las cuentas financieras y las transacciones debieran ser completamente privadas y libres de impuestos, tanto para chilenos como para extranjeros que se encuentren viviendo en Chile.

17.- Sobre el desarrollo de un país mejor

La búsqueda y la promoción de soluciones a problemas políticos es la función principal de cualquier partido político.

Nos oponemos a la imposición de doctrinas de lo políticamente correcto, que no son otra cosa que formas de autocensura.

Si bien los vicios y los actos consensuales de los hombres pueden ser detestables y repugnantes, el Estado no puede hacer que los hombres sean más morales. La historia ha demostrado que el remedio de políticas públicas proactivas para la inmoralidad y el comportamiento autodestructivo, terminan siendo peores que las dolencias en sí mismas. Por eso, nos oponemos a la criminalización o regulación estatal de sustancias psicoactivas (es decir que los individuos elijan fumar, aspirar o ingerir). Sin embargo, entendemos las repercusiones sociales que esto conlleva y por lo tanto consideramos que parte importante de la toma de estas decisiones corresponde a las comunidades expresadas en sus cantones, que deberían alentar el desempeño de actividades de iglesias u otras organizaciones privadas con el fin de disminuir problemas sociales.

Respecto del desarrollo de regiones remotas, de su calidad de vida, de su economía y de su seguridad, proponemos el uso de incentivos de mercado para la iniciativa privada, por ejemplo, mediante la entrega de derechos de propiedad alodiales (es decir, exentos de impuestos y regulaciones estatales).

18.- Sobre nuestra perspectiva histórica y nexo con Chile pasado

El precio de la libertad es la eterna vigilancia y Chile no ha logrado una independencia plena del Estado y de organismos y entidades foráneas. La misión del Partido Independencia es la unificación de los chilenos en un proceso colectivo que permita el desarrollo de cada una de las individualidades que lo componen.

Representa una ruptura contra las burocracias mundiales y nacionales, al mismo tiempo que constituye una fuerza renovadora y abierta al mundo. La paz con otras naciones incluye el comercio libre y la inmigración lo cual no debe estar en contradicción con nuestra independencia y soberanía.

Entre 1840 y 1930, Valparaíso fue uno de los lugares económicamente más libres del mundo y su prosperidad se construyó sobre la inmigración y la libre circulación de bienes y capitales. Buscamos restaurar la era dorada de Chile y avanzar las libertades sociales y políticas queridas por los amantes de la libertad de todo el mundo.

Admiramos el hecho de que Valparaíso incluso disfrutó de banca libre desde 1862 a 1879. En menor medida, se observaron movimientos de libertad similares en el centro-sur de Chile por migraciones europeas (desde 1860 a 1910) hasta la Novena, Décima y Décimo Cuarta Regiones, en su mayoría compuestas por personas que huyeron de persecuciones religiosas en Europa (anti-evangélicas), o de principios marxistas impulsando políticas públicas en sus países de origen. Punta Arenas, Santiago, Iquique y Antofagasta también florecieron con la afluencia de inmigrantes, muchos de los cuales se hicieron fabulosamente ricos.

Chile es un ejemplo del éxito de las ideas libertarias, muchos grupos y centros de estudios libertarios reconocen este éxito que consiste en vencer al comunismo y liberar los mercados, lo que ha conducido al mayor bienestar de todas las personas. Por eso, dicha libertad chilena es apreciada hoy por los amantes de la libertad de todo el mundo y usada como ejemplo a seguir por otros partidos libertarios y sus centros de estudios porque “una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.”

Estamos ante una oportunidad nunca antes vista, donde un grupo de chilenos resueltos ha decidido tomar las riendas de la historia para llevar a Chile por la senda de la libertad y para que así pueda finalmente ser la tumba de los libres o el asilo contra la opresión.

¡Viva Chile!